Pruebas de resistencia bajo vacío en trajes espaciales - Los trajes espaciales deben demostrar sus aptitudes primero en la Tierra

Pruebas de resistencia bajo vacío en trajes espaciales - Los trajes espaciales deben demostrar sus aptitudes primero en la Tierra

Los trajes espaciales son un seguro de vida para los astronautas durante su actividad extravehicular (EVA). El vestuario de altas tecnologías se somete a pruebas concienzudas en la Tierra. Durante estas pruebas, un vacío artificial simula las condiciones extremas del espacio.
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En 1961, Yuri Gagarin se convirtió en la primera persona en viajar al espacio. Actualmente los vuelos de ida y vuelta a la órbita terrestre son casi rutinarios y existe un tráfico constante a la Estación Espacial Internacional (EEI). Antes del despegue, los astronautas se entrenan en cámaras de vacío con su ropa especial para sus «travesías» y para tareas EVA.

Una mininave espacial como atuendo

Los astronautas solo pueden abandonar la nave en un traje espacial. Y es que el espacio está plagado de peligros mortales: dependiendo de la radiación solar, las temperaturas oscilan entre los 200 grados bajo cero hasta los 100 grados, y las personas y los objetos están expuestos al bombardeo de infrarrojos agresivos, a la radiación UV, a los rayos x y a la radiación gamma. Pequeños micrometeoritos pasan zumbando a grandes velocidades y se convierten en proyectiles explosivos al impactar. En la atmósfera inexistente, muy cercana a un vacío absoluto, la sangre entraría en ebullición y los pulmones estallarían. 

El traje espacial evita estas cosas y soporta un estrés enorme gracias a un sofisticado diseño de capas. Un tejido especial, también utilizado para los chalecos antibalas, protege a los astronautas de los micrometeoritos. Una capa de aluminio o de otro material reflectante les protege del calor excesivo de la luz del sol. Varias capas de fibras de alta tecnología sirven como aislamiento térmico, y las capas selladas herméticamente y altamente sólidas mantienen la presión interna y evitan que el traje se hinche en el vacío. Un sistema de calefacción y refrigeración integrado garantiza unas temperaturas soportables.

Pruebas de simulación de las condiciones del espacio

Algunas partes de los trajes espaciales se fabrican de forma individual para cada astronauta que viaja al espacio. Otras se toman de módulos terminados y se adaptan posteriormente. Cada futuro propietario debe aprender a manejar el uniforme espacial y completar un entrenamiento intensivo en condiciones similares a las del espacio. 

Los niveles de presión en el espacio se reconstruyen en una cámara de vacío. Allí, cerca de la tierra, prevalece un ultravacío de entre 10-7 y 10-12 milibares. Más allá hay un nivel de vacío aún mayor con menos de 10-12 milibares. La presión de la cámara, que se genera de un modo muy elaborado con una tecnología de vacío extremadamente moderna en varios pasos, se corresponde aproximadamente a la presión a una altitud de 40 kilómetros por encima de la Tierra. Pasar un tiempo en esta atmósfera de vacío permite a los astronautas saber cómo se comportará esta carcasa protectora en condiciones de mínima presión. Pero, en primer lugar, este es un modo de comprobar que el traje es realmente capaz de desempeñar esta función vital.


Los trajes espaciales suelen ser bastante fiables. Pero se han dado también algunos problemas. El cosmonauta soviético Alexéi Leónov fue la primera persona que llevó a cabo actividad extravehicular en el espacio llevando un traje espacial en 1965. Cuando quiso volver a subir a la nave después de pasar unos minutos en el espacio, evitó una catástrofe por muy poco. Su traje espacial se volvió rígido debido a la presión interna. No era capaz de pasar por la estrecha esclusa. Leónov tuvo que extraer oxígeno de su traje accionando la válvula de reducción de presión instalada para estas emergencias. Con ello, se arriesgó a sufrir la enfermedad por descompresión, un síndrome muy temido entre los submarinistas, si no podía volver a aumentar la presión del traje rápidamente. Pero aquello funcionó y Leónov volvió a la Tierra sano y salvo. El astronauta de la ESA Luca Parmitano también tuvo mucha suerte en 2013. Debido a una bomba atascada del sistema de refrigeración de su traje espacial, su casco empezó a llenarse de agua. ¡El italiano casi se ahoga en el espacio! Sin embargo, fue capaz de volver de la EVA a la EEI en el último minuto.


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