Una planta de tratamiento de aguas residuales a bordo - Los cruceros utilizan sistemas de vacío para el tratamiento de aguas residuales y restos de alimentos

Una planta de tratamiento de aguas residuales a bordo - Los cruceros utilizan sistemas de vacío para el tratamiento de aguas residuales y restos de alimentos

Los cruceros producen más de 4000 millones de litros de aguas residuales cada año. Los sistemas de vacío son una herramienta esencial para recolectar estas aguas y eliminarlas respetando el medio ambiente.

El vacío nos ayuda a ahorrar en agua de lavado

Aunque los cruceros siempre están rodeados del agua de mares u océanos, el agua dulce para bañarse o cocinar es un bien escaso que debe economizarse. Debemos intentar que se desperdicie lo mínimo posible por las tuberías, especialmente en procesos de limpieza. Precisamente para cumplir esta necesidad, los barcos más modernos, como los utilizados durante los últimos años, han incorporado la tecnología de vacío como un pilar fundamental de los sistemas de eliminación de residuos. Los ingenieros navales afirman que de esta manera se ahorra hasta un 60% de agua dulce.

Normalmente, la nueva generación de cruceros cuenta con cinco sistemas descentralizados que extraen las "aguas negras" residuales de los lavabos. Además, hay dos sistemas de vacío para los residuos húmedos que provienen de las cocinas. Una parte de ellos son residuos mezclados con agua de lavado, que se acumula durante la preparación de las comidas, y otra, residuos de alimentos desechados. Estos dos sistemas incluyen dos bombas de vacío cada uno. El sistema de tuberías de vacío instalado a bordo ocupa aproximadamente 15 kilómetros. 

Incineración de residuos a bordo

Si los residuos se trasladaran por las tuberías correspondientes solo mediante la fuerza gravitatoria, se producirían obstrucciones de manera constante. Los sistemas de vacío evitan estos problemas y cuentan con la ventaja añadida de que el diámetro de las tuberías puede ser mucho más pequeño. Los conductos se pueden instalar también utilizando ángulos de flujo más planos, lo que se traduce en un ahorro de espacio. Los ingenieros destacan además que estos sistemas robustos y fiables necesitan muy poco mantenimiento.

Los residuos de alimentos van a parar a una zona de extracción y, una vez allí, se drenan y trituran en partes muy pequeñas. A continuación, se secan siguiendo una serie de pasos. De esta manera se crea una especie de masa de turba, que luego arde muy bien. Esta sustancia, junto con los lodos del tratamiento de aguas residuales y los residuos restantes, llegan al sistema de incineración instalado a bordo. El calor creado durante este proceso se utiliza para completar los pasos de secado mencionados anteriormente. Las cenizas, limpias y estériles, no contienen ningún tipo de material orgánico. Se pueden llevar a tierra en cualquier puerto y depositarlas en el vertedero correspondiente. 

Tecnología de tratamiento de aguas residuales vanguardista

Las aguas negras de los lavabos, las aguas grises de bañeras, duchas, cocinas y lavanderías, así como las aguas residuales húmedas de los barcos se gestionan mediante un sistema de tratamiento de aguas residuales centralizado a bordo del crucero. Este sistema es completamente vanguardista, incluso en comparación con aquellos que se utilizan en tierra. Utiliza cultivos bacterianos para descomponer los residuos en un biorreactor. El líquido restante, después de pasar por un filtrado exhaustivo, tiene prácticamente la misma calidad que el agua potable. Las aguas residuales purificadas siguen una normativa internacional muy estricta, específica para barcos, así como la normativa alemana para las aguas subterráneas. Una vez que llegan a tierra, pueden ir a parar a ríos o arroyos sin ningún tipo de restricciones y, cuando por fin llegan al mar, tampoco tienen ningún efecto negativo. 

Busch proporciona sistemas de vacío en todo el mundo para aplicaciones marítimas de áreas muy diferentes: desde cruceros a plataformas costeras de petróleo y gas.


La industria de los cruceros está en plena expansión y el número de pasajeros ha ido aumentado de manera uniforme durante los últimos años. En 2014, cerca de 22 millones de personas reservaron unas vacaciones en un crucero y las previsiones para los próximos años indican que esta cifra aumentará progresivamente. Según las previsiones de la EPA, autoridad medioambiental estadounidense, se crean aproximadamente 600 000 litros de aguas residuales en un solo barco de 3000 pasajeros. Además, cada pasajero acumula hasta 2,5 kg de residuos alimenticios diarios, pertenecientes a procesos anteriores y posteriores a las comidas. Como resultado, las cocinas en las que se preparan tres comidas al día para varios miles de comensales acumulan bastantes toneladas de residuos húmedos. Esta masa se corresponde en términos diarios aproximadamente con el equivalente al peso de un elefante adulto.


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